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sábado, 6 de junio de 2009

¡¡¡Techo propio: Tu sueño hecho realidad!!!

Con inmensa satisfacción me he tomado la libertad de transcribir un artículo enviado por nuestro paisano Wily Vargas, quien viene demostrando el cariño que siente por nuestra tierra al brindar bienestar social a nuestros paisanos a través del programa Techo Propio, iniciativas como esta es la que debemos imitar los paisanos profesionales y no profesionales que nos encontramos dispersos por diferentes partes del Perú y del planeta; ojala que exista más huayachos como Wily Vargas y Luchito Chávez quien también viene dejando huellas en su natal Chirimoto y en la provincia entera.

El artículo enviado por Wily es el siguiente:


Estimados paisanos,

Con mucho éxito se viene llevando adelante la ejecución de las obras del programa Techo Propio en Rodríguez de Mendoza.

El día viernes 22 de Mayo se llevó a cabo el llenado de techo de la primera familia beneficiada por el programa Techo Propio en Rodríguez de Mendoza.

En la vivienda del Grupo Familiar conformado por el Sr. Marino Meléndez y la Sra. Ayde Cuzco en el Jr. Braulio Camporedondo en el Barrio de Onchic se percibió mucho entusiasmo el día en que se lleno el techo de esta familia.

Los pobladores de Onchic (Demostrando una vez más que son miembros de un barrio unido y progresista) se hicieron presentes en la vivienda de la familia para apoyar a la familia beneficiada, mostrar su entusiasmo y contento por la obra y al mismo tiempo mostrar su interés en también ser beneficiados con el programa Techo Propio.

La nota anecdótica fue que el día del llenado del techo coincidió con la celebración de las fiestas patronales de Onchic por lo que los propietarios del lote pidieron iniciar los trabajos a las cinco de la mañana para poder estar libres al mediodía y por la tarde y la noche festejar en sus fiestas patronales. Y así se hizo.

En esta noble tarea no estamos solos, debemos de agradecer la enorme colaboración de muchos paisanos de bien que apoyan el desarrollo de este programa y por tanto el progreso de nuestra tierra. Entre ellos tenemos a:

- Luis López (Gerente de Operaciones de Varzacorp Amazonía), quien trabajo indesmayablemente desde el mes de enero para, por fin en este mes de mayo, ver cristalizado el proyecto.
- Arquitecto Darwin Zavaleta, por su gran apoyo en la parte técnica.
- El Alcalde provincial de Rodríguez de Mendoza Sr. Pedro del Aguila, quien apoyó e impulsó el programa con mucha determinación.
- Srta. Laura Guevara (Regidora del municipio provincial), quien nos ayudó desde el principio a dar forma y realidad al programa.
- Sr. CPC Mario Ampuero por su invalorable y persistente apoyo en la parte financiera y tributaria, y

Al pueblo de Mendoza que creyó y confió en VARZA CORP – AMAZONIA y sobretodo en el programa Techo Propio.

Tenemos aprobados ya cerca de treinta nuevos proyectos, es decir, están ya a punto de ver cristalizado el sueño de la casa propia treinta nuevas familias. Estos proyectos serán ejecutados por VARZA CORP – AMAZONIA en los próximos días


¡¡¡Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano!!!
Wilson Vargas López
Gerente General

VARZA CORP - AMAZONIA

jueves, 4 de junio de 2009

*EPITAFIO...



Sufriendo en su lecho de muerte se encontraba aquel moribundo ser, tenía la mirada vaga como disimulando la nostalgia, de rato en rato dirigía la mirada a uno u otro familiar que lo acompañaban en sus últimos suspiros de vida, eran casi las siete de la noche y la luz amarilla de aquella bombilla eléctrica que alumbraba débilmente la habitación, reflejaba en aquellos enrojecidos ojos por las lágrimas derramadas.

En una esquina de la habitación donde reposaba el moribundo, dos velas blancas a medio consumir alumbraban la imagen del Señor de Ánimas y de la virgen María Auxiliadora, una estampita del Señor de los Milagros estaba allí colocado en el centro de los dos cuadros; como si se conmovieran por aquella escena lúgubre, las imágenes de los santos parecían compartir el dolor y la tristeza que se respiraba en aquel ambiente.

Las mujeres que en ese momento acompañaban al moribundo, disimuladamente frotaban sus mejillas tratando de sacudirse aquellas lágrimas amargas y suspiraban pausadamente, y es que él agónico les había pedido que no llorasen y que quería verlos sonriendo para que así ablandasen su camino hacia la muerte y sea menos dolorosa la inevitable partida.

Una vez más el moribundo miró hacia la puerta deseando desesperadamente ver ingresar a la amada que había esperado desde hacía años, miro fijamente por largos minutos y luego voltio la cabeza hacia donde estaba su madre quien sentada a un costado de la cama le acariciaba aquella afebrada cabeza, la miró fijamente a los ojos y con voz débil y entrecortada le dijo: …Ella va a venir… me prometió que regresaría y me vería antes de morir.

La madre sólo asintió con la cabeza y apretó los labios para evitar llorar, le contestó tratando de consolarlo: …Si hijo mió ella vendrá; bajó la frente para esconder su dolor y dos lágrimas escaparon por sus mejillas, muy dentro de ella sabía que no llegaría por que aquella mujer a quien su hijo tanto esperaba estaba tan distante que ni aún un milagro hubiera podido traerla. La madre cerró los ojos, apretó el rosario que traía en las manos y elevó una oración en silencio pidiendo al altísimo que se apiadara de su hijo y que borrara la imagen de aquella mujer que aún en el lecho de muerte perturbaba la mente de su primogénito, renegó de aquel amor que un día su hijo le confesara sentir por una fugitiva y que poco a poco fue consumiendo la vida de su retoño.

Afuera en la calle se escuchaba las risas de los niños que alegremente jugaban a las escondidas sin presagiar lo que ocurría puertas adentro, el moribundo al escuchar aquel bullicio evocó aquellos días en que él y su amada correteaban libremente por el campo y las calles de su pueblo natal, apretó los puños deseando retroceder el tiempo hasta aquellas épocas cuando escondido de la esquina de su casa contemplaba aquel femenino rostro, cerró los ojos para seguir recordando pero un profundo dolor en el pecho lo sacó de su ensueño, una lágrima rodó por la mejilla de aquel agonizante rostro y su madre se apresuró a secarla, él volteo nuevamente hacia ella y mirándola fijamente estiró un brazo tratando de tocar la faz de su protectora mientras decía: …No te preocupes madre mía… ella me prometió que vendría y entrará en cualquier momento por esa puerta.

Un profundo silencio encerró la habitación, había transcurrido casi dos horas y él seguía mirando la puerta, nadie de los presentes se atrevía a decir nada por evitar recordarla y pensaban que era suficiente el dolor sufrido por haber pasado toda una vida esperándola. Un paño humedecido en agua fría reposaba sobre la frente de aquel ser agónico y dos mantas cubrían su cuerpo recostado en aquel viejo catre, testigo de interminables noches que pasó soñándola despierto.

El gallo del corral dejo escuchar su canto de media noche, y lo que antes se escuchaba como una dulce melodía, esa noche se escuchó como el presagio de un triste final; las velas que alumbraban las imágenes se habían consumido totalmente y la madre se apresuró a reemplazarlas por otras nuevas, las manecillas de aquel reloj que colgaba de la pared parecían haber detenido su marcha, un suspiro escapado de aquel cuerpo maltratado rompió el silencio de la noche, en el salón contiguo al cuarto del agonizante, los amigos y familiares habían empezado a rezar un rosario pidiendo por la salud de aquel debilitado corazón que moría lentamente por amor.

El moribundo cerró los ojos por un largo rato y su madre se inclinó para tocar el cuerpo de éste y cerciorarse que aún estaba vivo; él al reconocer la tibieza de aquella mano rugosa que tantas veces alivió su dolor, entreabrió los ojos y casi susurrando consoló a su madre diciendo: …Aún sigo aquí madre mía… ella vendrá y yo no me iré de este mundo sin verla…

Así pasaron las horas y los rostros de la madre y del moribundo denotaban una palidez sepulcral por las trasnochadas desde aquel día que cayó en cama, la luz del alba comenzó a filtrarse por la hendidura de la ventana; la madre vencida por el sueño había dormitado unos minutos y despertó de un sobresalto, miró a su hijo quien permanecía despierto mirando la puerta de madera. La mañana amaneció más triste que de costumbre, los madrugadores pajarillos que otrora adornaban las auroras con su melodioso trinar, ese día habían enmudecido; él dejó de mirar por un momento a la puerta para dirigir su mirada hacia su madre que seguía inamovible sentada al costado de su cabecera, sentía que las fuerzas lo abandonaban y que el momento había llegado, colocó sus brazos a un costado y haciendo un último esfuerzo empujó su cuerpo para acercarse un poco más a la de ella, estiró el cuello para allegar su boca al oído de la madre y pronunció sus últimas palabras: …Madre ha llegado el momento de partir… si ella viene y yo ya no estoy, dile que nunca deje de amarla, que este amor terrenal muere aquí conmigo pero que nace un amor celestial y que la estaré esperando allá en el edén, donde seguro llegará un día para consolidar este amor que la vida se encargó de frustrar.

Retiró la mano que tocaba suavemente el rostro de su madre, giró lentamente la cabeza para mirar por última vez aquella puerta de madera por la cual pasaría su amada, dejo escapar un prolongado suspiro, ensayó una sonrisa forzada y su corazón dolido de amor dejo de latir; la madre rompió en llanto y abrazando el inerte rostro de su hijo, levantó la mirada hacia el techo para luego pronunciar: …Dios mío allá va mi hijo amado… acógelo en tu gloria.

Las campanas de la iglesia anunciaron su partida, el cielo abrió sus puertas y desde lo alto una tenue lluvia comenzó a fluir, el sol de la mañana al sentir tanto dolor quiso ocultarse tras las nubes, todo el pueblo se enteró de aquella muerte por los repiques de campanas; murió de amor decían algunos; siempre lo esperó decían otros; en la caja mortuoria yacía el cuerpo inerte de aquel sublime hombre, y aún de muerto parecía estar esperándola, ya que el rostro rígido permanecía volteado hacia la puerta.

En su tumba yacían ya sus restos, había pasado cerca de un mes desde su muerte; a lo lejos ella había recibido una carta de una madre angustiada, donde le decía que su hijo estaba muriendo de amor y le pedía desesperadamente que viniese para salvar aquel corazón dolido y moribundo; la amada desesperada atravesó mares, ríos, desiertos, bosques y ciudades para llegar hasta donde estaba él; al ingresar al valle donde nació miró desde lo alto de aquel cerro que está a la entrada, a lo lejos las casas del pueblo se veían pequeñas, sintió una nostalgia por el transcurrir del tiempo y por la lejanía del ser amado, al llegar a la plaza de la ciudad bajó del carro y apresuró el paso hacia la casa donde se suponía el agonizante lo estaba esperando, al llegar frente a esa puerta de madera labrada envejecida por el paso del tiempo y que años atrás había cruzado una que otra vez para buscar aquel compañero, esbozó una sonrisa por aquellos años de infancia e inocencia, pronto se desdibujó el rostro y sintió que el corazón se le paralizaba presagiando que algo malo había sucedido, golpeó con los puños aquella puerta buscando que alguien la atendiera y el portón comenzó a abrirse lentamente, por la hendidura apareció el rostro entristecido de aquella madre y el color negro de la vestimenta que llevaba puesta aquella demacrada mujer que acababa de abrir, no hacia mas que confirmar el temor que había sentido durante todo el viaje: la partida del ser amado; la madre al verla la abrazó tiernamente y le dijo: …Hija él te esperó cada día de su vida y murió pronunciando tu nombre…

La amada no esperó más y sollozando pidió que la llevasen hasta la tumba que albergaba el cuerpo, al ingresar al camposanto fue corriendo hasta el sepulcro donde yacía aquel ser que dedicó su vida entera a amarla y esperarla, unas flores frescas adornaban aquella lápida sepulcral y un epitafio que él mismo pidió se lo escribiesen provocó que casi se desvaneciera…

… Mi ángel, sabía que vendrías a verme… (Decía la sepulcral escritura)

Ahí mismo parada sobre la apacible tumba rompió en llanto, aquellos ojos menudos se llenaron de lágrimas y su corazón apenado sintió un dolor profundo que provocó que se hincara de rodillas, abrazo aquella fría lápida y permaneció así por largo rato, su mente cual película recorrió aquellos momentos vividos e imaginó aquellos que les fueron arrebatados; la tarde había transcurrido lentamente y la noche preparaba su manto para cubrir los últimos rayos de luz, se limpió las lágrimas por enésima vez y lentamente se fue irguiendo hasta ponerse de pie, tomó una bocanada de aire y mirando nuevamente aquella lápida pronunció con voz enmudecida por el llanto: …Te amo cariño mió, espérame allá donde estés por que ahí no habrá nada ni nadie que impida que nos amemos…

Fue tan intenso, real y profunda aquella última frase pronunciada por esa fina boca, que el cielo se apiado de los amantes y quiso regalarles un momento para la despedida, permitió que aquel espíritu enamorado de quién la esperó toda una vida, bajara hasta ella en forma de una suave brisa; ella permanecía ahí parada con la mirada perdida, como queriendo penetrar aquel pedazo de tierra que la separaba del cuerpo inerte de su amante, él desde el cielo se acercó lo mas que pudo hacia ella, sabía que no podía ser visto y buscó la manera de hacerla saber que estaba allí, sopló suavemente por sobre sus mejillas provocando un ligero revoloteo en sus cabellos, una extraña sensación recorrió el cuerpo de ella y pensando en su amado cerró los ojos y se dejó acariciar por aquella abrigadora brisa.

Fue efímero ese momento en la realidad, pero a ellos sólo les bastó esos segundos para sentir su amor por primera y última vez…

miércoles, 27 de mayo de 2009

EL MAL DE OJO Y LA SUERTISTA DE ONCHIC


Recuerdo que en una ocasión mi madre se levantó temprano una vez más, para prepararnos el desayuno y poder ir al colegio; mientras freía el “tucsillo[1]” me grito desde la cocina:

- ¡“Sursique[2]”, levántese ya!, se “vaste” hacer tarde “so haraganote[3]”.

Al escuchar su voz, me cobije más aún con la frazada tigre que mi padre había comprado en uno de sus tantos viajes a Chiclayo, mi madre al ver que no hacía caso a su llamado, vino “huilla[4]” en mano para despertarme; con una mano levanto la frazada y con la otra alzó la huilla para “nequiarme[5]” en la cabeza, estando a punto de asestar el “huillazo” cuando miró mi rostro y abrió los ojos como “besheco[6] con quicha[7]” al ver la palidez de mi cara.

- Ave maría purísima, virgencita linda, este “ñacashca[8]” está todito “posheco[9]”, esta “pasao” de espanto; hay que llevarlo a la suertista de Onchic –Dijo mi madre, preocupada por el color de mi rostro.

Ese día no fui al colegio, mi madre, en el transcurso del día, salió hacía Onchic en busca de la “suertista”.

Llegada la noche, salimos hacia la casa de la suertista y por indicación de ella, me llevaron envuelto en “chal” negro; mientras caminábamos por las calles de Onchic, la luz amarilla de los focos de aquellos postes colocados de tramo en tramo se filtraban por las hendiduras del chal. Ya en la casa de esta curiosa mujer, ésta me examino rápidamente y dio su diagnostico diciendo: Tenías razón hijita, este “muchillito[10]” “ta curao hasta su perno”, vamos a prepararlo su remedio para cortarlo el “ojiau[11]” que le han hecho.

La suertista entro un momento a su cuarto mientras yo y mi madre esperábamos en su sala, salió con un recipiente de plástico algo viejo que no se distinguía bien por la escasa luz del “candil” que alumbraba la sala esos momentos; fruncí las cejas y entrecerré los ojos como cuando uno intenta captar mejor la imagen, buscaba descubrir que era eso que traía la suertista en las manos y ¡Madre mía! mis sospechas se hicieron ciertas, esta “grajienta[12]” mujer portaba una bacinica a medio llenar con “ishpa añeja[13]” la cual depositó en media sala; volvió a entrar y trajo consigo una tina roja descolorida y la colocó en media sala, volvió a entrar por tercera vez y regresó trayendo en sus manos “flor amarilla”, “amsacha”, verbena, igrilla y no sé que plantas más.

Mientras fumaba un cigarrillo “hechizo” que ella misma había fabricado con la hoja de tabaco de aquella planta que crecía tras su cocina, según decía para espantar a los malos espíritus (pero la verdad es que a esta mujer le gustaba fumar y cualquier pretexto era bueno para hacerlo), fue deshojando el ramillete de plantas que había traído consigo, en la descolorida tina colocada en media sala, luego levantó la bacinica hacia el techo de su casa y mirando hacia lo alto pronunció no se que carajo de palabras que ni ella misma se entendía; lo que provocó que me inquietara y pregunte a mi madre:

- ¿Mamita que esta haciendo esta bruja?
- “Caracho[14]” muchacho de miércoles, “calleste” que esta bendiciendo el remedio –Me contestó mi madre, susurrándome al oído para evitar que la escuchara la suertista
- Shiiiiiiiiit, estoy llamando a mis santos apóstoles, no hagan bulla que los van a espantar –Dijo la suertista.

De ser cierto que iban a venir sus santos apóstoles, de seguro que esa noche no hubiesen llegado y es que esa “ishpa” vieja olía a mil demonios que provocaba salir corriendo y gritando de ese lugar.

Bajó lentamente la bacinica y cerrando los ojos comenzó a echar dentro de la tina aquel líquido lechoso que asemejaba al “guarapo viejo[15]”, mientras yo sólo atinaba a taparme la nariz lo mas que pude; sacó un brebaje preparado el cual cuidaba celosamente bajo su catre y vació un poco en la tina, voltio la mirada hacia mi madre y dijo: esta mixturita es el secreto de la sanación.

No se que miércoles habría sido esa mixturita que al simple contacto con lo que había en la tina comenzó a salir burbujas como si estuviera hirviendo y provocó que el olor se intensificara, yo desesperado por que sabía que todo esto era el presagio de un no deseado “baño para el espanto”, busque desesperadamente soltarme de las manos de mi madre y salir corriendo, pero todo intento fue vano.

La suertista miro a mi madre y le pidió que me “rucullara[16]” y me metiera en la tina llena de ese nauseabundo líquido, al ver que me resistía a entrar, mi madre pidió ayuda a esta mujer, saque fuerzas de flaqueza y comencé a luchar contra estas dos “guapas[17]” huayachas que parecían dos toros por la fuerza que mostraban, seguramente será por el “puchlocro[18]”, el “shirumbito[19]” o quizás la “cuchicarita[20]” de chancho; mis fuerzas no dieron para más y estas dos “ñacashcas” lograron doblegarme, agache la cabeza y me deje introducir en la tina donde la suertista se aprestó a “shutearme[21]”, en esos momentos recordé cuando desde mi balcón veía a esos toros barrosos pasar mansamente jalados por sus matarifes camino al camal, así me sentía yo en esos momentos y me compadecí de aquellos “pobshitos[22]” animalitos de Dios.

Parado “rrucullita[23]” sobre la tina, con la cabeza gacha y las manos entrecruzadas sobre aquella pequeña protuberancia de mi cuerpo (pene para los “opashcones[24]” que no entienden), esperaba como aquellos toros barrosos que me dieran la estocada final, me consolaba pensando que sólo sería un par de minutos lo que tendría que soportar a ese fétido liquido; estaba en ese trance como poseído por sus apóstoles de la suertista, que sólo levanté la mirada cuando ésta “bancusique[25]” mujer cogió una tasa vieja y sacando un poco de ese caldo preparado en la tina, miró a mi madre y le dijo:

- Tiene que tormarlo toditito, hasta la última gota, sino no hace efecto el remedio.
- Ay diosito, amito lindo, noooooooooooooooo –Grite desesperado haciendo el último esfuerzo por soltarme de las manos de mi madre que cual tenazas apretaban mis muñecas.
- Tómeselo “condenao muchacho” sino no te vas a curar del “cuyao[26]” –Decía mi madre mordiéndose los labios por el esfuerzo que hacía al apretar mis mejillas para abrir la boca.

No me quedó más remedio que someterme, y es que usted no ha visto ese “punche[27]” que se maneja mi madre, producto de las “rajas” de leña que cargaba continuamente desde la chacra. Luego de beber ese liquido hediondo, sentí que el estomago se me revolvía y la cabeza me daba vueltas, provocando que vomitara, hecho que fue celebrado por la suertista y mi madre ya que según ellas acababa de salir el mal que me habían dado en “bocado[28]”.

No aguanté más la “ira” que sentía en esos momentos por el tremendo atropello a mi dignidad de “macho[29]” mendocino, así como por el engaño del que estaba siendo objeto mi madre, y mientras abrazaba mi “panza” levanté la mirada y frunciendo mi frente deje salir el “colerón[30]” que me embargaba, mire fijamente a la suertista y mordiéndome los labios le grite:

- Vieja cochina “bancusique” “concha tu sipo[31]”, me has “bañao” con tu “ishpa” y me has “dao” de tragar tu cochinada, ya te jodiste lo voy a decir a mi papá que venga y te de un “lluquetazo[32]” en tu “sipo” para que te deje “huishto[33], huishto” so “Shicracha[34]”.
- Cállese, cállese “teteco[35]”, “daniao[36]”, quédese “quetsito[37]” para secarle rapidito tu “mollera” antes que te resfríes –Decía mi madre.

La suertista dejó escuchar una carcajada ya que mis palabras lejos de preocuparle le habían provocado risa, además ya estaba acostumbrada a escucharlas ya que con esta era las “cuchucientas[38]” veces que pase por su altar de curación; recibió el dinero con el que mi madre pago la “cura”, sacó un pañuelo percudido de entre sus “chuchos[39]”, el cual estaba hábilmente amarrado con las cuatro esquinas fungiendo ser un monedero, desató los nudos y depositando el dinero en el pañuelo lo volvió a amarrar y a guardar en aquella “caja fuerte”, se voltio dando la espalda y dejó ver su regordete trasero cubierto con una “pollera[40]” negra, besó a una imagen de San Antonio que se velaba en una repisa polvorienta y vieja por el paso del tiempo ubicada en una esquina de su sala, y volviéndose hacia mi madre le recomendó que no dejara que me bañara tres días, sino esto causaría que el efecto se cortara y de nada serviría la curación.

Salimos de la casa de esta curiosa mujer y mientras caminábamos hacía nuestra casa, los perros de los paisanos “onchinos[41]” salían ladrándonos y se acercaban intentando mordernos; pero al olfatear el insoportable olor impregnado en mi cuerpo, salían aullando como si hubieran visto al mismísimo “shapingo[42]”.

Al día siguiente tenía que ir al colegio obligatoriamente por que estábamos en exámenes bimestrales, y eso era lo que más me preocupaba ya que no podía tirarme la “vaca[43]”; tenía una variedad de colonias y perfúmense gracias a que mis tíos y hermanos residentes en Lima me mandaban a menudo, según ellos para oler mas bacán y tener éxito con mis “cholas[44]”, ese día elegí una de un frasco azul que en otras ocasiones había “arrochado[45]” por que su aroma era muy intenso, buscaba que el aroma penetrante del perfume mitigue un poco el olor que me había dejado la curación; a escondidas de mi madre me vacié el frasco sobre mi cuerpo y grande fue mi desilusión por que al entremezclarse los aromas provocaron que oliera como cuando te orina la “cecopa[46]” o cuando pisas “isma[47]” de chancho polanchino.

Me retracé a propósito en ir al colegio, pretendiendo llegar cuando ya todos habían ingresado al aula y evitar así la formación que diariamente se llevaba a cabo en el patio principal, llegué hasta la puerta del aula y mire a todos mis compañeros quienes estaban concentrados en el examen de Matemática que ya había empezado, me detuve un momento y pensé en si ingresar o no, estuve a punto de retirarme cuando escuche la voz autoritaria del profesor mandando que ingrese, mire a todos lados y al fondo vi una carpeta vacía, agradecí a “taitito amito[48]” por que pensé que el se había apiadado de este “sursique[49]” y había puesto una carpeta lejos de mis compañeros, apenas había ingresado cuando todos mis compañeros rompieron su concentración y tapándose la nariz voltearon su mirada acusadora hacía mí que en esos momentos rogaba al cielo que me tragara la tierra.

- Este cochino se ha “soltao” un “pedo[50]” al entrar –Decía uno de mis compañeros
- “Asu macho[51]” como huele este “concha su vida” –Decía otro
- “Concha su vida” que “fuerrte[52]” hiede este “rosha[53]”, parece que ha comido perro muerto –Seguían los insultos
- Profe “voteleste” del salón a este cochino, asqueroso, hediondo –pedían algunos

Yo acurrucado en mi carpeta en el fondo del salón, defendía mi posición como un buen soldado en el campo de batalla, como cuando el “canchul[54]” se siente acorralado y queriendo morder lanza chillidos pretendiendo ahuyentar a sus perseguidores, los mire fijamente a todos y les dije:

- Cállense “caracho”, “jijuna una gran flauta”, acaso yo estoy hediendo así, rosquetes de “mierrda” por que no le dicen nada al calín “pezuñento[55]” que está apestando, además yo no soy el que hiede, es su perro de don Babil que se ha muerto “aquishito[56]” no mas y que las “shucas[57]” lo están tragando.

Bueno ese día me premiaron por mis palabras subidas de tono, me gane un pasaje directo a la oficina del Director y con “orejiada[58]” incluida.

De seguro que más de un paisano lector de esta peculiar historia ha pasado por la casa de la suertista de Onchic, y seguramente que también fue “shuteado” con rosa amarilla, amsacha e ishpa vieja, si fue usted uno de esos incautos huayachos quizá esta esbozando una sonrisa en estos momentos, y si no fuera así, hay que brindar por nuestras curiosas mujeres huayachas capaces de curar del “pulsario”, “ojiau”, espanto y hasta de cuando te “cuya” el difunto.


[1] Tucsiche.- Especie de panecillo hecho a base de yuca
[2] Sursique.- Poto flaco
[3] Haraganote.- Haragán
[4] Huilla.- Cucharon de palo
[5] Nequiar.- Golpear con los puños
[6] Besheco.- Becerro
[7] Quicha.- Diarrea
[8] Ñacashca.- Desgraciado, Condenado
[9] Posheco.- Pálido
[10] Cuchillito.- Niñito
[11] Ojiau.- Ojeado, mal de ojo
[12] Grajienta.- Pícara, vivaracha
[13] Ishpa añeja.-
[14] Caracho.- Carajo
[15] Guarapo viejo.- Jugo de caña fermentado
[16] Rucullara.- Calateara
[17] Guapas.- Fuertes
[18] Puchlocro.- Locro puchco (fermentado)
[19] Shirumbito.- Sopa hecha a base de yuca
[20] Cuchicarita.- Pellejo de chancho
[21] Shutear.- Mojar
[22] Pobshito.- Pobrecito
[23] Rucullita.- Calatito
[24] Opashcones.- Opas, gafos, sonsos
[25] Bancusique.- Poto grande
[26] Cuyau.- Mal de ojo
[27] Punche.- Biceps
[28] Bocado.- Creencia de los Huayachos de que te hacen maldades por medio de bocados de comida
[29] Macho.- Utilizado por los mendocinos para hacer referencia a hombría
[30] Colerón.- Cólera intensa
[31] Sipo.- Poto
[32] Lluquetazo.- Golpe de puñete o patada
[33] Huishto.- Torcido
[34] Shicracha.- Vieja
[35] Teteco.- Menudo, muermo
[36] Dañao.- Dañado
[37] Quetsito.- Quieto
[38] Cuchucientas.- Ochocientas
[39] Chuchos.- Tetas
[40] Pollera.- Falda larga
[41] Onchinos.- Paisanos de Onchic
[42] Shapingo.- Diablo, Demonio
[43] Vaca.- Faltar al colegio
[44] Cholas.- Enamoradas
[45] Arrochao.- Descartado, no mostrar interés
[46] Cecopa.- Bicho volador que tiene como medio de defensa para huir de sus depredadores, dejar escapar un olor desagradable
[47] Isma.- Estiercol
[48] Taitito amito.- Dios
[49] Sursique.- Poto flaco
[50] Pedo.- Gas, flatulencia
[51] Asu macho.- Exclamación de sorpresa
[52] Fuerrte.- Fuerte
[53] Rosha.- Maricón, rosquete, afeminado,
[54] Canchul.- Muca, marsupial
[55] Pezuñento.- Al quien lo apesta los pies
[56] Aquishito.- Aquí cerca
[57] Shucas.- Gallinazos
[58] Orejiau.- Jalón de orejas

martes, 26 de mayo de 2009

QUE TAL CONCIENCIA: HASTA CUANDO HAY QUE "OREJIARLE" AL ALCALDE PARA QUE CUMPLA


Muy bonita la fotografía del señor Alcalde publicada en el portal web de la Municipalidad Provincial de Rodríguez de Mendoza (http://www.munirodmendoza.gob.pe/), pero sería mas bonito e interesante que se preocupe en leer y cumplir con los mandatos legales de la Ley N° 27806 “Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública” y su modificatoria la Ley N° 27927, a la cual hizo referencia en un artículo anterior nuestro buen amigo Geisel Grandez y que está colgado en este blog titulado como “Carta al Alcalde de Mendoza Solicitándole Publique Información Presupuestal”; pues déjenme decirles estimados paisanos que esta ley manda que los Gobiernos Locales, en este caso la Municipalidad de Mendoza, publiquen en su portal web, esencialmente, información relacionada al TUPA, presupuesto, proyectos de inversión, partidas salariales y los beneficios de los altos funcionarios y personal en general, la adquisición de bienes y servicios que se realicen, entre otras informaciones más; después de haber publicado este tipo de información el Alcalde puede poner lo que quiera (es un decir, no vaya a ser que este palangana le tome en serio).

Las informaciones más interesante que se puede encontrar actualmente en el portal web en mención, son las fotografías que publican en el espacio “eventos” ya que se muestran los paisajes mendocinos entre otras vistas que motivan a la nostalgia a los huayachos que estamos fuera de nuestra querida tierra, provocando que las añoranzas afloren y broten los recuerdos de nuestras vivencias.

Señor Alcalde, de que manera podría yo, un humilde mendocino “simplón” y “shimshanga”, hacerle entender a usted y a ese su personal que administra la pagina web, que las leyes se han hecho para cumplirlas y que es necesario que publique la información pertinente para demostrar transparencia en su gestión edil; además debería considerar usted que todavía quedan en nuestro valle paisanos de armas tomar y de aquellos que tienen bien puesto eso que ponen las gallinas, y que podrían recurrir a los organismos judiciales tutelares para interponerle una Acción de Cumplimiento, y nada les impediría que lo hagan ya que los asiste ese derecho; ahí si que tuviera usted que responder por su desacato a la autoridad y a la ley; como ve señor Alcalde yo no pretendo cuestionarle o inculcar ideas sanas a mis osados paisanos, solamente busco prevenirle y protegerle, nada más “eshito” quiero; ha “malaya” aquellos tiempos en que nuestro Frente de Defensa y nuestro aguerrido pueblo hacia temblar a nuestras autoridades.

Aprovecho la oportunidad para hacerle saber que en Mendoza se encuentra nuestro paisano Willy Vargas, un profesional que podría enseñarle a desarrollar proyectos sociales, es más, él solo y su equipo ya vienen ejecutando obras sociales dirigidas a la gente más pobre de nuestro valle, y he sabido que gente adinerada de Mendoza se han querido apuntar para ser beneficiados con este programa, malintencionados que fueron rechazados rotundamente por nuestro amigo Willy quien conoce muy bien el significado de necesidad y bienestar social; supongo que como usted y su comuna son personas inteligentes vienen impulsando y apoyando esta loable acción social emprendida por Willy.

lunes, 20 de abril de 2009

DOMINGO DE RESURRECCIÓN



PARA MIS PAISANOS, UNA HISTORIA DONDE SE PLASMA UNA ANCESTRAL COSTUMBRE DE NUESTRO QUERIDO MENDOZA "DOMINGO DE RESURRECCIÓN", LOS NOMBRES SON VERDADEROS Y LOS HECHOS SON REALES, TRANSMITIDOS AL AUTOR POR UN HIDALGO CABALLERO, MI BUEN PADRE. ESTO ES UN TRIBUTO A MIS ABUELOS QUIENES NACIERON Y MURIERON EN ESTA HERMOSA TIERRA, CUNA DE GENTE GENEROSA, FERTIL Y VIRTUOSA EN SUS SUELOS Y HABITANTES.
Es sábado por la noche, en el caserío de Chaupimonte, provincia de Rodríguez de Mendoza, los pobladores se han acostado, procurando dormir temprano, buscando ser la familia ganadora al levantarse más temprano que los vecinos y festejar el “Domingo de Resurrección”, día en que “Taita Dios” resucita victorioso luego de su crucifixión y muerte en la cruz, y para este día ya los “chaupimontinos” se han venido preparando, es por eso que antes de ir a la cama don Marcos Grández lavó el “perolito” de cobre donde cocinará el lechón que sacrificó, la gallina, la yuca y demás potajes del que será el mejor banquete del año.
Atrás quedaron los cuarenta días de vigilia que se guarda antes de la “semana mayor” (Semana Santa) y es en estos cuarenta días que según la costumbre de los “Huayachos” y mas específicos de los “Chaupis” , no se debe ingerir alimento que contenga cualquier tipo de carne, en reconocimiento ayuno que guardó nuestro señor Jesús durante su permanencia en el desierto; y si esto les parece un elevado sentido de fe católica, pues es poco comparado con la fe profesada durante los tres días que anteceden al “Domingo de Resurrección”, y es que estos días los “moradores del Valle del Huayabamba” están prohibidos de comer carne, escuchar música, entonar canciones o silbar, realizar fiestas, clavar estacas o clavos o realizar cualquier faena que implique agarrar herramientas, etc.
Así transcurren las horas, y en la casa de don Marcos, al igual que en la de don Valbino Iberico o doña Agustina Villa no se ha podido “pegar un ojo” preocupados en ser los primeros en levantarse, y tocar el “perol” en señal de victoria, y de haber vencido al vecindario al levantarse más temprano a degustar de ese rico y suculento banquete, pues según la tradición, la hora más apropiada para hacerlo es levantándose a las cuatro de la mañana, siendo una buena hora para asegurar la victoria, y tocar orgullosamente el “perol” en señal de triunfo.
En las calles, la calma es eterna, solo se escuchan el cantar de las chicharras y demás insectos y bichos oriundos de nuestra selva peruana, y de rato en rato, un ladrido de alguno de los perros del vecindario rompe el silencio parcial de la noche, quizás, haciéndonos saber su posición vigilante y de alerta a cualquier individuo que trate de acercarse a la propiedad de su amo, o quizás, persiguiendo al “canchul” o al “huayhuashillo” , que intentan robarse los huevos o las “pondoras” (ponedoras); por lo demás todo transcurre en calma. En las casas, han transcurrido unas horas, y el estado de alerta e insomnio que viven sus ocupantes hace parecer que fuera una eternidad, acostados sobre el lecho matrimonial don Marcos y doña Dorila, de rato en rato entablan conversación, casi susurrando para no despertar a sus hijos.
- Dorila ¿estas durmiendo?, pregunta don Marcos
- No, no puedo dormir; ¿qué hora será?, contesta
- Debe ser casi “media noche”, prosigue
- Has “dejao” todo listo, no te has “olvidao” nada
- Si, ya lo “dejao” listo el “arrozum”, las “tronchas” y el resto.
El canto de un gallo los aparta de su conversación, y saben que tienen que dormir aunque sea un corto tiempo, pues necesitan recuperar las fuerzas que perdieron en el día, durante el ajetreo de los preparativos; además saben que el primer canto del gallo, coincidentemente, es en el transcurso de la una de la mañana y en esta oportunidad ya se escuchó cantar al primero de estos madrugadores animales, y junto con esté, casi en simultaneo, se comienza a escuchar el coro de cantos de los gallos del vecindario, como si estarían lanzándose retos con su canto.
El cansancio y el sueño termina por doblegarlos, y ambos se quedan dormidos, pero de rato en rato, la preocupación de la festividad próxima hace que despierten y vuelvan a dormirse en más de una ocasión. Así transcurre las horas hasta que un fuerte campaneo de un perol, los despierta; y no es otra cosa que la señal de victoria de doña “Agucha” quien en virtud por haberse levantado más temprano - cuatro y cinco de la mañana así lo confirma la radio a pilas Rayo Vac y las infaltables emisoras ecuatorianas que deleitaban con sus pasillos - toca el “perol” ayudada de su “huilla”, con el único propósito de levantar a todo el vecindario.
Es en ese entonces, que todos los vecinos, al escuchar tal campaneo, como impulsados por un resorte, saltan de la cama y ayudados por una linterna o un “tubular” corren a la cocina, ahora, la única esperanza de victoria es comer más rápido que los demás y poder tocar el perol en virtud de ser el más rápido en acabar el banquete.
- ¿Cuantos huevos vas a querer Marcos?, pregunta doña Dorila
- Siete u ocho, y “ponme” bastante “yuquita”
- Apúrense hay que “tragar” rápido para ganarle a la “agucha” y al valbino.
El banquete personal consistía en carne de res, chancho, gallina, medio cuy, seis, siete u ocho huevos según elección del comensal, plátano cocinado la infaltable yuca, una taza o mas de mazamorra de maíz, el suculento juane, entre otras cosas más. Más que un desayuno apresurado por la mañana, parecía una carrera de glotones y la única razón era terminar primero, y hacerles saber a los vecinos quien era el más rápido, ayudados por el campaneo del perol al ser golpeado con la huilla.
Don Marcos Grández, ya comió como par toda una semana y sólo le queda un pedazo de juane en su plato, lo coge, y dando el último bocado, sin esperar más se apresura en silencio, aun con el manjar en la boca, hacia donde esta su “perolito” y agarrándolo por el asa, sale al corredor de su casa y mirando hacia la casa de doña “agucha” y de don Valbino, golpea el perol una y otra vez con la “huilla”, dejándose escuchar el eco del campaneo.
- Me habrás “ganao” levantándote más temprano, pero no me ganas en tragar más rápido”
- pronuncia don Marcos Grández mirando hacia la casa de doña agucha.
Ese día, cuando los vecinos se reúnan, comentarán quien fue el que triunfó despertando a los demás y que familia terminó a comer más rápido, y aun los derrotados, disfrutarán sabiendo que tienen otra oportunidad más, sólo les queda prepararse y levantarse más temprano, y si es posible, no dormir el próximo “Domingo de Resurrección”.

sábado, 28 de marzo de 2009

EL OLOR DE LA VÍBORA


Foto de mi amigo "Roy" de espaldas


Amigo huayacho ¿usted sabe cómo huele la víbora? ¿No?, bueno empecemos por hacer un poquito de memoria y recordemos aquellos días de antaño en que íbamos camino al cafetal, al yucal o al cañal, mientras “shaquiabamos1” nuestra cañita, nuestros padres o abuelos nos decían “hummmmm, hiede2 víbora, habraste bien su ojo y no lo vayaste a pisar”, y nosotros comenzábamos a olfatear cual sabueso en busca de la presa, tratando de identificar el olor de la víbora; pues creo que está comenzando a recordar.

Bueno la historia que le contaré a continuación es real y me pasó en uno de mis patrullajes por la selva central (San Ramón), y usted mismo sacará su conclusión si la víbora “hiede” como decía mi padre; sólo quiero pedir las disculpas del caso si durante el desenlace se topa con palabras un poco subidas de calibre, usted comprenderá que en el argot militar no nos tratamos con dulzura, sino imagínese un ejercito donde sus soldados se saluden con besitos (como los argentinos), o se profesen palabras o frases dulces o delicadas.

Bueno comencemos con la narración.

Era las tres de la mañana y nos encontrábamos listos con nuestro armamento y equipo militar, prestos a internarnos en la selva central en una misión de patrullaje disuasivo, mientras caminábamos selva adentro, yo iba más o menos al medio de la columna de hombres (16 en total); iba anonadado y lo más silencioso posible para disfrutar de los sonidos de la selva, cada paso que daba trataba de reconocer a aquel bicho, ave o animal que emitía tal sonido ya que regrese a una zona de selva después de haber estado casi 15 años entre paredes de ladrillo, calles de concreto, polvo y smog3 de nuestra demacrada Lima; no se imagina usted amigo cuanto disfrutaba de estos momentos ya que la selva central (Chanchamayo - San Ramón) es muy parecida a nuestra tierra y hasta su flora y fauna es muy similar, las gotas de rocío mojaba mis mejillas, el olor de la hierba mojada invadía mi olfato, de vez en cuando una gota que se escurría de las hojas de los árboles y caía sobre mi rostro rompía mi concentración; yo trataba de ir lo más alerta posible para no ser sorprendido por el enemigo, pero los aromas y sonidos de esa bendita selva excitaban mis pensamientos e interrumpían mi atención.

El manto de la noche cubría la poca luz que podía brindarnos la luna y las estrellas, mucho de mis compañeros se desplazaban a duras penas ya que nos estaba prohibido utilizar linternas para no demostrar nuestra posición al enemigo; fue en ese momento que comencé a sentir una extraña sensación dentro de mi cuerpo y a sufrir una metamorfosis, y el citadino personaje en quien me había convertido fue desplazado por el pícaro y vivaracho huayacho que dormitaba en mi; mis pómulos se hincharon, mi mirada se agudizo, mi olfato se sensibilizó y podía oler hasta la “cecopa4” que pasaba volando frente a mi, mi oído se amplificó y podía oír hasta la “cuica5” que se arrastraba bajo mis pies, mis brazos y mis piernas, cual inyección de adrenalina o esteroides, se fortificaron y me sentía más fuerte que el toro “barroso” que arriaba en aquellas moliendas que hacía mi abuelo.

Transformado en un nuevo ser, me puse como hombre punta para encabezar la patrulla y guiarlos hacia nuestro destino, tratando que mis compañeros no salgan lastimados por lo agreste del terreno, ya que esto nos retrasaría en nuestra misión; cinco pasos a tras mió venía mi promoción de escuela ”Roy”, este era un soldado rudo de contextura gruesa, fornido pero como le pasa a casi a todos los fortachones, los músculos le habían atrofiado el cerebro y para pensar, precisamente, no era el más indicado; bueno mi “promo” Roy por ser uno de los mas fortachones era el encargado de llevar la “minimi” (una ametralladora que pesa como un quintal de yuca).

- Cuidado Roy, ahí hay un pozo – Le decía tratando de prevenirlo.
- Gracias Promo – me contestaba.
- Cuidado Roy, ahí hay greda6 – le prevenía nuevamente.
- ¿Qué es eso? Le acabo de pisar – me contestaba este “ñacashca” sin saber lo que significaba greda (yo que culpa tengo si en mi tierra lo conocemos así).
- Disculpa Roy, no era greda, era “isma7” – me rectifique en mi primera versión
- ¿Y que chucha es “isma”? – me preguntaba nuevamente Roy, más extrañado que la primera vez
- Si quieres saber, pruébalo o huélelo y no jodas – le decía mientras caminaba
- Puta mare, esta huevada prueba a mierda y huele a mierda, creo que acabo de probar mierda de “terruco” – me decía Roy luego de haber cometido la tremenda burrada de haber cumplido al pie de la letra lo que yo le había dicho (ojo que no fue mi intención que este “gafo” hiciera esa barbaridad)

Bueno seguimos caminando y en el trayecto había plantas de mandarina cuyos frutos dorados como el sol sirvieron para quitar el mal sabor y olor de la boca de nuestro ingenuo Roy; así transcurrieron las horas y la luz del alba se filtraba entre los árboles que cubrían nuestro desplazamiento; mientras tanto y en pleno caminar yo elevaba una oración en silencio a “taita Dios8” por haberme guiado y por haber agudizado mis sentidos para guiar a mis compañeros, y a la vez le agradecía de haber nacido en ese hermoso valle de Huayabamba que me dio sagacidad, astucia y coraje para desplazarme sin problemas por cualquier parte de la selva.

No había terminado de susurrar “Ave María Purisima”, cuando un olor invadió mi agudizado olfato, trataba de recordar ese olor peculiar y de hacer memoria donde le había olido, yo estaba casi seguro de que el lugar donde lo olí por vez primera y que tantas veces lo volví a oler fue en mi tierra, pero ¿qué era? ¿De donde venía?.¿Era una planta o un animal?

Comencé a preocuparme ya que mi corazón latía más fuerte y mi pulsación subió abismalmente, mi rostro empalideció y una gota de sudor frió recorrió mi frente y estos síntomas me decía que ese olor no era nada bueno. De pronto se aclaró mi mente y cual película antigua los recuerdos me invadieron, rememore aquellas frases que mi padre decía cuando íbamos trayecto a la chacra “hummmm, cuidao cumpita9, hiede a jergón”; ese era el olor, estaba seguro, y sin pensarlo dos veces le dije a mi promoción Roy:

- Promo, ten cuidado huele a víbora, no lo vayas a pisar
- Oye tu estas huevon o me quieres agarrar otra vez con eso de la “isma” – me contestó algo molesto
- No, promito, de verdad que huele a víbora
- Tu eres o te haces, como si la víbora usaría perfume o colonia, fuera de acá y sigue caminando no más huevonazo - me contestó entre sarcástico y molesto

No había pasado ni siquiera unos segundos cuando escuche un murmullo y unas sórdidas carcajadas que provenían de los integrantes de la patrulla, ya que Roy se había volteado y les había comentado a los demás hombres sobre el olor de la víbora y estos “gafos” citadinos, hijitos de mama y papa, o cobrizos de los andes donde el único animal que conocen es el cóndor y la vizcacha, se habían mofado de mi comentario; imagínese paisita, habían osado desafiar los años de experiencia oliendo víbora que yo había pasado en mis años mozos.

Transcurrió unos segundos más y cuando alguien de la columna soltó un grito ahogado y salió corriendo hacia un costado de la estrecha trocha por la cual nos desplazábamos:

- Mierda, algo me mordió – Dijo “Charly” dejando ver un rostro entre asustado y preocupado.
- Es una víbora – dijo el hombre que iba inmediatamente a tras de Charly, al haber visualizado a la víbora
- ¡Carajo, me cague, me voy a morir! – gritaba “Charly”
- Rápido el suero antiofídico - Grite

Al costado del camino yacía amenazadora una víbora jergón, lo reconocí por la cabeza en triangulo y por los coquitos de su lomo que muchas veces mi padre me enseño; uno de los hombres apuntó con su arma al jergón y estando a punto de disparar, le grite:

- Que chucha haces, quieres que esos “rojos10” sepan donde estamos
- Hay que matar a esa víbora de mierda que le ha cagado a Charly, además me esta mirando mal y me va a escupir – me contestó
- Oye imbecil no es una llama para que escupa- le hable
- No, no, si escupe y te deja ciego, yo lo he visto en Discovery Chanel – me contestó algo asustado
- Ya no jodas, baja tu arma carajo y déjalo que se vaya, pobrecita la jergón además Charly no tiene nada – le dije para evitar que le disparara al jergón

Al parecer la jergón había comprendido mis palabras o quizás había aprendido a leer mis labios, y no es sonsera lo que estoy diciendo recuerde que estamos en Perú y todo es posible (sino como explica que Alan sea otra vez presidente), pero luego de que la defendiera de una muerte segura, la pobrecita jergón me miro con unos ojitos agradecidos y hasta un guiño creo que me hizo. Bueno, la única explicación coherente que pueda darle a toda esta sarta de burradas que estoy hablando es que en realidad extrañaba a mi tierra y en esos momentos me sentía como en Huambo, Santa Rosa o Limabamba. Como será que extrañaba a mi tierra que en ese momento el jergón me hizo recordar ese hermoso valle y este ofidio me pareció un “animalito de Dios”, un hermoso espécimen que hasta ganas de acariciarlo me daban.

Ah, y sobre Charly no se preocupen, ya que la bota le había protegido y los colmillos de la víbora no pudieron con el duro cuero “made in gamarra” de nuestros bolseguies (y nos engañan que son botas americanas).

Claro está que esa mañana hicimos una parada en plena espesura de la selva por que este pechito, o sea yo, me había convertido en el centro de atracción ya que el hecho de poder oler a la víbora había causado admiración en mis compañeros y hasta poco falto para repartir autógrafos, todos querían saber como olía la víbora y este soldado lo único que podía decirlos es “vuelvan a nacer y pídanlo a Díos que sea en el Valle del Huayabamba, ahí aprenderán a oler a la víbora, al shihuín11, al huayhuashillo12, al canchul13, y hasta a la Tuchpita14".

Lógicamente nadie sabía de lo que estaba hablando, me di media vuelta, mire hacia el horizonte y con una sonrisa triunfal en el rostro y envestido de más autoridad que cuando salimos deje escuchar un rotundo ¡Muévanse Carajo!.

Al retorno al cuartel, el Comandante de la Base, enterado de la hazaña y de que este huayacho de pura sepa había olido a la víbora, me mando llamar a su oficina para preguntarme como olía la víbora y me ordenó que preparara una conferencia para enseñar a cómo oler a los animales de la selva, especialmente a la temible víbora, ya que según el sería de mucha utilidad para nuestros patrullajes. Bueno, yo ni corto ni perezoso le dije a mi Comandante que no había ningún problema pero que primero tenían que aprender a cómo huele el “supe15” después de haber tomado un “patcito16” de “cachazo17” o después de haber “tragao18” un “uchito19” con huevo “reventao” y bastante “shirshil20”; a lo que mi Comandante me preguntó:

- ¿y qué demonio es eso y donde podía conseguirlo?

A lo que yo le conteste que:

- fácil mi Comandante, los huayachos tenemos de eso bastante y usted puede mandar a traerlo del valle de huayabamba “envasao” en un “pomito21” o envuelto en su “pañuelito”

Terminología

1 Shaquiar.- Masticar con la intención de sacarle el jugo a la caña ´
2 Hiede.- Huele
3 Smog.- contaminación atmosférica
4 Cecopa.- Bicho volador que como medio de defensa deja sentir un olor desagradable
5 Cuica.- Lombriz
6 Greda.- Arcilla
7 Isma.- Excremento
8 Taita Dios.- Dios padre
9 Cumpita.- Diminutivo de Compadre
10 Rojos.- Terroristas
11 Shihuín.- Ave nocturna
12 Huayhuashillo.- Especie de comadreja que se alimenta de las aves de corral
13 Canchul.- Muca
14 Tuchpita .- diminutivo de tuchpa; cocina hecha a base de tres o más piedras separadas entre si, a manera de soporte de las ollas y en cuyo espacio se coloca los leños
15 Supe.- flatulencia, pedo (o como quiera usted llamarlo)
16 Patcito.- Patecito; fruto del árbol de pate (especie de calabaza), que al ser cortado por la mitad y secado al sol sirve como pocillo para tomar líquidos.
17 Cachazo.- Potaje que se obtiene cuando se cocina el jugo de la caña para hacer chancaca.
18 Uchito.- Diminutivo de Ucho, caldo de maní verde.
19 Shirshil.- Huacatay
20 Pomito.- Diminutivo de pomo

miércoles, 18 de marzo de 2009

GINA SE VA DE GIRA POR DIVERSOS PAISES, RUMBO AL MUNDIAL DE TAILANDIA

Con profunda satisfacción y con orgullo huayacho me permito comunicarles que GINNA ROCIO LOPEZ, por el laureado desempeño que viene demostrando en el equipo de la Selección Sub 18 de Voleibol (FPV) hoy fue entrevistada, vistiendo la rojiblanca, por Frecuencia Latina, el motivo de la entrevista es por que este 13 de marzo comienza la gira de entrenamiento con miras al mundial de Voleibol a llevarse a cabo en Tailandia del 3 al 12 de julio próximo.

Ginna estará viajando, junto a las demás integrantes de la selección, este 13 de marzo hacia México y luego a Puerto Rico, allí se medirán con el equipo representante de esos países, para luego en el mes de mayo viajar hacia Brasil y otros paises, y posteriormente en julio estar lista para representar a nuestro país en el mundial en Tailandia.
Nuevamente vaya nuestra felicitación a Ginna (a quien tengo el gusto de conocer en persona y soy testigo de la sencilles y humildad que la caracterizan), por dejar bien en alto el nombre de la provincia de Rodriguez de Mendoza y por ende de la Región Amazonas; y desde esta tribuna elevamos votos para que los éxitos sigan laureando su acelerada trayectoria deportiva.
Los partidos que se realizarán en el mundial de Tailandia, serán transmitidos por Frecuencia Latina (Canal 2)
Queda abierta la iniciativa para que en calidad de paisanos de Ginna, nos organicemos y podamos acudir a verla jugar en los partidos que se realizan aca en Perú, para corear su nombre y demostrar que los huayachos nos sentimos orgullosos de que una hija de ese hermoso valle, viene triunfando en nuestro voley peruano.